¡Haz el CETA CHECK!

Mann telefoniert mit historischen Telefonapparaten

Llamar a tu eurodiputada/o por teléfono, para hablar sobre el CETA, el acuerdo de comercio entre la UE y Canadá, probablemente será la forma más eficaz para convencerle de votar contra este acuerdo peligroso el 14 de febrero del 2017. No obstante, si nunca has hecho esto antes, podrás estar algo preocupada/o por saber como conversar con un político profesional sobre un asunto tan complicado.

No te preocupes, no hace falta que seas un experto. Como ciudadano tienes el derecho de saber mo tu representante electo piensa votar. Con esta guía te queremos dar algunos consejos para que consigas tener una conversación profunda.

¿A que eurodiputada/o debo llamar?

En principio, los 751 diputadas/os del Parlamento Europeo son representantes de toda la ciudadanía de la UE. Y todos ellos tienen opinión en la última votación del CETA. Claro que estarán dispuestos a escucharte con mayor interés al tener en consideración que tu voto les afectará a ellos directámente, o a su partido en las próximas elecciones. Si vives en el Reino Unido o en Francia probablemente tendrás que llamar a un eurodiputado que fue elegido en la región donde tu hayas votado. En otros países podrás querer hablar con aquellos eurodiputados que tienen su oficina electoral más cerca de ti.

Al introducir tu código postal en la herramienta CETA CHECK puedes ver las/los eurodiputadas/os de tu país que todavía no se han comprometido a votar contra el CETA. Si pinchas el icono de información al lado del nombre, aparecerán los números de teléfono de las/los eurodiputadas, uno de Bruselas y otro, si existe, de su oficina electoral.

Advertencia general

Si quieres ver los argumentos más importantes contra el CETA antes de llamar, hay mucha información:

  • Si no dispones de demasiado tiempo, echa un vistazo al argumentario la lista resumido al final de la guía.
  • En el caso de que quieras informarte con más detalle sobre los mitos más comunes que fueron difundidos por los partidarios del CETA (y que con mucha probabilidad serán las mismas personas con las que hablarás por teléfono!) recomendamos la excelente publicación del Observatorio de las Corporaciones Europeas, «La gran estafa del CETA» (disponible en inglés, alemán, francés, búlgaro y español).
  • Si quieres tener un conocimiento en profundidad sobre el CETA, entonces debes leer el análisis de expertos, publicado por una coalición de organizaciones de la sociedad civil: «Making sense of CETA» (en inglés y alemán. Pronto disponible en español también).

Sé amable y sé tú mismo. Nunca olvides las reglas básicas de cortesía y sentido común, pase lo que pase. Aunque no estés de acuerdo con las respuestas individuales que recibes, ni con el punto de vista de otros miembros de su grupo político, no des una imagen negativa de la gente que aboga con el mismo propósito que tu.

La mayoría de las veces vas a hablar con un asistente parlamentario y no directamente con la/el diputada/o. No hay problema: entabla la conversación. Los asistentes desempeñan un papel importante en el desarrollo de las posiciones del diputado.

No te pongas nervioso si te hacen una pregunta que no consigues contestar. Nadie espera de ti que seas un experto, solo eres un ciudadano preocupado. Dile a la/el eurodiputada/o que te informarás mejor y la/lo contactarás otra vez, cuando tengas más información. Mientras tanto, pregunta a nosotros.

No te dejes desalentar por las abreviaturas y los conceptos de la jerga de Bruselas. Si no entiendes una expresión o no conoces los procedimientos a los que ellos se refieren, pide que te lo expliquen mejor.

Y si aún así no te sientes cómodo con el razonamiento, no desistas. Pregúntale al eurodiputado como se posiciona en relación al asunto y porque.

Durante la llamada, no hesites en proponer otra llamada cuando tengas más información, pedir una reunión con la/el eurodiputada/o, enviar documentos, referencias etc.

En ocasiones, los asistentes parlamentares te pedirán que envíes un correo electrónico. No hesites en llamar después para saber si lo han leído y lo que piensan sobre ello.

Llamada telefónica

La mejor forma para llevar tu mensaje a la/el eurodiputada/o es plantear tu razonamiento verbalmente. De este modo puedes adaptar tu discurso a sus respuestas y expresar tu gran preocupación sobre el asunto que motivó la llamada. Los eurodiputados no suelen recibir demasiadas llamadas telefónicas de ciudadanos, por eso son particularmente sensibles a ellas.

Una conversación típica podría ser así:

  • TU: ¡Hola! Me llamo [Tu nombre] soy ciudadana/o europeo y le llamo desde [Tu país]. Me gustaría hablar con la señora diputada/ el señor diputado, por favor.

  • ASISTENTE: La señora diputada/ el señor diputado no está disponible. Soy su asistente. ¿Puedo ayudarle?
  • TU: He oído que el Parlamento Europeo votará sobre el acuerdo de comercio entre la UE y Canadá a principios de febrero y me gustaría saber qué votará la señora diputada/el señor diputado.
  • ASISTENTE: Entiendo. Ya recibimos llamadas parecidas antes. No tengo tiempo. ¿Le importaría enviarnos un correo electrónico?
  • TU: Lo siento, pero la señora diputada/ el señor diputado es el representante de personas como yo ¿Posible que sólo dispone de tiempo para grupos de presión? Ya he intentado enviar correos electrónicos a eurodiputadas/os antes, pero solo recibí respuestas automáticas. Mire, esto es un asunto serio: El CETA amenaza los derechos de las/los ciudadanas/os, las normas ambientales, la protección de las/los consumidores y coloca el interés de las grandes corporaciones sobre el de las pequeñas empresas locales.
  • ASISTENTE: Sabemos que los enemigos del libre comercio están muy ocupados en difundir semejantes acusaciones generales, pero éstas se basan en la oposición general a la globalización y en miedos emotivos y no en la redacción actual del texto del acuerdo. El aislacionismo no es una solución. Tenemos que establecer normas para la globalización. EL CETA es el mejor acuerdo comercial que la UE jamás negoció.
  • TU: El CETA es un largo listado de cosas que los gobiernos y parlamentos no estarían autorizados a hacer. Por ejemplo, luchar contra el cambio climático. O contra la desigualdad social. O reglamentar los bancos, revocar privatizaciones fracasadas, enfrentar cualquier otro problema acuciante de nuestros tiempos. Y el CETA puede forzar a los gobiernos a pagar indemnizaciones por querer seguir adelante con aquellas políticas por las cual fueron elegidos por sus ciudadanos. ¿Es esto lo mejor que la señora diputada/ el señor diputado puede hacer para sus ciudadanos?
  • ASISTENTE: Esto no es verdad. El CETA es un acuerdo comercial progresivo. Contiene disposiciones sobre los derechos de las/os trabajadores y el medio ambiente.
  • TU: Si, de hecho contiene algunas palabras bonitas al respecto. Pero no prevé sanciones si estas disposiciones son violadas. Los sindicatos europeos y canadienses propusieron un protocolo para hacer las reglas laborales del CETA ejecutables, pero al final fue descartado. ¿Por qué prácticamente todos los sindicatos, como por ejemplo la Confederación Europea de Sindicatos (CES), y las organizaciones ambientales les piden votar contra el CETA si el acuerdo es tan bueno como dicen? ¿Cómo podemos implementar el Acuerdo de París si los contaminadores pueden demandar a los estados cuando estos aprueban leyes para eliminar los combustibles peligrosos, como el carbón, y la energía nuclear?
  • ASISTENTE: No se preocupe. Ya hemos recibido estas preocupaciones y nuestras/os eurodiputadas/os pretendieron que la Comisión añadiera unas declaraciones adicionales al CETA que asegurasen que importantes logros europeos como el principio cautelar y el derecho a regular permanecieran intactos.
  • TU: ¿Sabe Usted que ninguna de estas declaraciones impedirá que los inversores canadienses puedan demandar a los legisladores europeos? Teóricamente, nuestros parlamentos pueden continuar a reglamentar, pero el precio que ostentan las leyes que protegen a las/los ciudadanas/os será tan elevado que ni siquiera lo intentarán. ¿Qué ayuntamiento podría revertir un servicio de agua, educación, sanidad o bienestar social previamente privatizado en servicio público si corre el riesgo a que los inversores entonces le demandan por expropiación? Así es como los mecanismos de resolución de controversias entre inversores y estados son aplicados en todo el mundo, y el Sistema de Tribunales de Inversión (ICS) previsto en el CETA proporcionará exactamente las mismas posibilidades.
  • ASISTENTE: Que va, el CETA tiene un sistema de resolución de controversias totalmente nuevo, con tribunal independiente. ¿Prefiere en cambio mantener el viejo sistema ISDS de presente en centenares de acuerdos de comercio bilaterales?
  • TU: Como ciudadano no dispongo de un tribunal especial que me permite demandar a inversores extranjeros cuando me venden productos o servicios peligrosos. Las empresas nacionales y mi gobierno, tampoco. ¿Por qué tenemos que dar todos estos privilegios a los inversores? Tanto en la UE como en Canadá hay sistemas legales funcionales. ¿Me puede decir un caso en que un inversor canadiense fue tratado de forma injusta por un tribunal europeo?

  • ASISTENTE: Como bien sabe, existen muchas opiniones diferentes sobre eso. Este acuerdo es el resultado de 6 años de negociaciones. Tendremos que aceptar algunos compromisos. Por eso lo estamos discutiendo intensamente dentro de nuestro grupo, y tuvimos muchas audiencias y debates en el Parlamento Europeo.

  • TU: La redacción final del CETA está disponible desde marzo pasado y desde entonces expertos independientes no cesan de señalar los puntos más problemáticos.Las declaraciones adicionales fueron publicadas a finales de octubre. Por lo cual, el señor diputado/ la señora diputada seguramente ya ha tenido tiempo para elaborar su opinión. ¿Le importaría tratar los aspectos críticos que acabo de mencionarle con la/el eurodiputada/o y hacerme saber lo que piensa? Le puedo remitir más material de consulta donde estos puntos se encuentran descritos con más detalle.
  • ASISTENTE: De acuerdo. Informaré al señor diputado/ a la señora diputada y veremos lo que piensa.
  • TU: Muchas gracias por escucharme. Me alegraría mucho tener novedades suyas. Mi número de teléfono es [Tu núm de teléfono], y mi dirección de correo electrónico [tu dirección de correo]. ¡Que tenga un buen día!

¿Cómo fue la llamada? ¿Lo disfrutaste? ¡Cuéntanos tu experiencia!: info@cetacheck.eu

¿Sientes que fuimos capaces de marcar la diferencia? ¿Piensas que aún podemos mejorar? ¡Ha llegado el momento de llamar al siguiente eurodiputado!

Argumentos

Hemos recogido una selección de los problemas más candentes del CETA. No necesitas enumerarlos todos durante la llamada telefónica, alega solamente los que más te preocupan.

callguide parlament

Democracia

El CETA es un acuerdo posdemocrático. Fortalece los intereses particulares de la gran industria y debilita a la democracia. De este modo contribuye a aumentar la desafección entre la Unión Europea y sus ciudadanos.

  • El acuerdo CETA fue negociado en secreto. Los objetivos de negociación de la Comisión Europea fueron decididos en 2008 por los gobiernos de los Estados miembros de la Unión Europea. Incluso este documento era confidencial, hasta que hubo, en 2015, una fuga de información.
  • Los parlamentos solo podrán decir sí o no al CETA. Con ello se comprometen, sin embargo, a que las 2270 páginas del acuerdo entren íntegramente en vigor.
  • No obstante, la votación del CETA es, al mismo tiempo, una votación sobre confidencialidad de datos, patentes de medicamentos, aranceles, la imposición del proceso de concesión de semillas y mucho más. Nunca antes el parlamento europeo aprobó un reglamento tan amplio, con un trámite parlamentario tan corto y superficial.
  • El CETA confiere a las empresas multinacionales derechos especiales. El capítulo 8 permite a los inversores canadienses presentar demandas por daños y perjuicios contra la UE y sus Estados miembros, y viceversa, cuando nuevas leyes reducen sus beneficios y el valor de sus inversiones. Ninguna empresa local puede invocar ese derecho. La protección contra la «expropiación indirecta» excede claramente la protección contra expropiación y confianza legítima prevista en la legislación nacional. El «derecho a reglamentar» mencionado en el capítulo 8 y sus comentarios no cambia nada: se mantiene el derecho de poder reclamar una indemnización. A través de sus subsidiarias en Canadá, 42 000 empresas estadounidenses también podrían demandar.
  • El CETA da prioridad a los grupos de presión en detrimento de las/los eurodiputadas/os. Las reglas de la cooperación reguladora (capítulos 25-27) son el entorno ideal para los grupos de presión, para influenciar la redacción de los proyectos de ley de la Unión Europea antes de que estos lleguen al Parlamento Europeo. La participación del Parlamento Europeo, la asamblea compuesta por representantes elegidos por los ciudadanos, no está prevista.
  • El CETA le pone cadenas al legislador. En muchos puntos, el CETA contiene disposiciones muy concretas que van más allá de la política comercial clásica. Si la Unión Europea, los Estados miembros o los municipios desean, en el futuro, modificar las reglas establecidas en el CETA, el gobierno federal del Canadá lo tiene que aprobar. Los Parlamentos pierden así margen de maniobra, y los ciudadanos, la posibilidad de poder cambiar la política a través de elecciones.

Landwirtschaftliche Nutzpflanzen

Agricultura

En toda Europa existe una presión enorme sobre las empresas agrícolas, sobre todo sobre aquellas que practican agricultura sostenible. Cada vez más agricultores desisten y la industria se apodera cada día más de la agricultura. El CETA destruye la agricultura campesina y acelera la industrialización de la agricultura.

  • El CETA abre las puertas a la carne barata. Como consecuencia del CETA, la cuota de importación libre de impuestos de carne de cerdo aumenta 11 veces, y la de la carne bovina, 15 veces. Del 2005 al 2015, la media de los precios de reembolso de la carne de cerdo y de la carne bovina en Canadá, se situó en un 28,4 % y un 16,2 %, respectivamente, por debajo de los precios que se aplican en la Unión Europea. De esa manera, las empresas europeas no pueden competir. El contrato además no establece reglas vinculantes en materia de protección de los animales. Mientras que en la Unión Europea todos deben respetar las mismas reglas, el CETA abre puertas a una competición basada en estándares diferentes.
  • El CETA fortalece a la industria de semillas con respecto a los campesinos. Muchas empresas agrícolas europeas utilizan semillas propias para el cultivo de cereales. Esto no agrada a las multinacionales como Monsanto, que prefieren cobrar todos los años sus regalías. Y además tendrían que comprobar que los campesinos están utilizando semillas licenciadas. El artículo 20.36 del CETA les regala lo que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) les niega desde hace décadas: la inversión de la carga de la prueba. En el futuro incumbirá a los campesinos probar que sus semillas no están licenciadas. Si no lo consiguen, tienen que pagar.
  • El CETA trae más ingeniería genética a Europa. Canadá es uno de los precursores más importantes de la ingeniería genética a nivel mundial. El artículo 25.2, par. 2, del CETA cita explícitamente «la reducción de la incidencia negativa de la práctica reguladora en materia de productos derivados de la biotecnología» como uno de los objetivos del acuerdo. Esto significa que la Unión Europea debe autorizar más plantas genéticamente modificadas.

Arbeiter

Derechos de los trabajadores

El Estado de bienestar europeo debe su éxito a los derechos de participación y a la seguridad social que garantiza a los trabajadores. El CETA atropella los intereses de los trabajadores.

callguide verbraucherumweltschutz

Protección ambiental y de los consumidores

Como consumidores, nos gusta que los productos que compramos sean seguros. No queremos ser las cobayas de la industria. Tampoco queremos que se contamine nuestro medio ambiente. Por eso existe en Europa el principio de precaución. Pero para la industria esto es demasiado restrictivo. El CETA es un ataque al principio de precaución y una amenaza para nuestros derechos como consumidores.

  • El CETA impide el etiquetado. Alimentos elaborados a base de ingeniería genética tienen que ser identificados en la Unión Europea. Pero hasta hoy en día no sabemos si la carne, la leche o los huevos fueron producidos con piensos animales genéticamente modificados. Las empresas de ingeniería genética pueden aprovechar la protección de inversiones para pedir indemnizaciones en caso de que se amplíen los requisitos de etiquetado.
  • El CETA impide la protección climática. La industria canadiense tiene un gran interés en exportar petróleo de arenas bituminosas. Pero las arenas bituminosas son uno de los combustibles más sucios y una gran amenaza para el clima. Ya durante las negociaciones del CETA, la Comisión Europea mitigó la Directiva de Calidad de Combustibles, que se destinaba a la protección del clima, para ir al encuentro de la industria de arenas bituminosas.
  • El CETA impide la protección del consumidor. La Unión Europea discute, desde hace años, sobre una restricción de las sustancias químicas que actúan como hormonas el cuerpo humano. Para poder seguir las negociaciones de los tratados de libre comercio, la Comisión Europea propuso a Canadá y a los EE.UU. abdicar del principio de precaución en este ámbito.
  • El CETA garantiza a las compañías mineras canadienses su negocio sucio. La mitad de las compañías mineras en el mundo son de Canadá. Son los mayores beneficiarios de los acuerdos de protección de inversiones. Actualmente, por ejemplo, la empresa minera canadiense Gabriel Ressources está demandando a Rumanía por no haber recibido la autorización de extracción de oro en Rosia Montana. Esto se debe a que la empresa había utilizado y almacenado cianuro extremadamente tóxico detrás de un dique, lo que significaría una espada de Damocles sobre la región del Bajo Danubio, algo que ya vimos durante la famosa catástrofe ambiental de Baia Mare en el año 2000. El CETA concede a estas empresas derechos de acción especiales, en todos los países de la Unión Europa y en detrimento de las personas y del medio ambiente.

Stadt Dortmund

Los intereses de los municipios

Los municipios europeos que durante las tres últimas décadas privatizaron parte de sus servicios públicos, mayoritariamente tuvieron malas experiencias. Son cada vez más los que revocan, si es posible, este paso. No obstante, la mayoría de los gobiernos europeos y la Comisión Europea continúan aferrados al dogma que las empresas privadas con ánimo de lucro son, por principio, la mejor solución. El CETA restringe el margen de maniobra de los municipios y apoya la privatización de los servicios públicos.

  • El capítulo de protección de inversiones también se aplica a los municipios. En respuesta a una solicitud del Parlamento Europeo, la Comisión Europea tuvo que admitir que pueden existir casos en que se puedan llevar a los municipios ante los tribunales de arbitraje de inversiones. De la zona del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se cuentan casos espeluznantes al respecto. El municipio mexicano Guadalcázar, por ejemplo, fue condenado a una indemnización de 16,7 millones de dólares porque no autorizó un vertedero de residuos especiales porque quiso proteger sus aguas subterráneas.
  • El CETA amplía y consolida los procedimientos de licitación. El CETA abre a las empresas canadienses el mercado de contratación pública. Debido a la definición del umbral de las licitaciones internacionales, en los anexos del capítulo 19, será más difícil volver a bajarlo, porque entonces se tendría que pagar una compensación a Canadá. El CETA obliga a los municipios escoger en licitaciones públicas siempre la oferta económicamente más ventajosa y prohíbe requisitos de calidad y condiciones para fomentar desarrollos locales.
  • El CETA liberaliza todos los servicios que no están excluidos. Mientras que otros tratados de comercio solo incluyen los sectores económicos que fueron explícitamente mencionados («lista positiva»), en el CETA está incluido todo lo que no fue excluido («lista negativa»). Además, todos los servicios que aún no existen, automáticamente serán cubiertos por el tratado y no pueden ser soportados por el sector público.
  • El CETA impide la revocación de privatizaciones. El artículo 8.4 (1) además prohíbe a nivel local explícitamente restringir el número de empresas que ejercen una actividad económica mediante «monopolios, proveedores con derechos exclusivos o la exigencia de una prueba de necesidades económicas». Esto significa que una privatización, por ejemplo llevada a cabo por un gobierno anterior, ya no pueda ser revocada aun cuando esto sea la voluntad democrática de los ciudadanos afectados.